UN SOLO MENSAJE PARA TODOS


Jesús enseñó el mismo mensaje a todos los hombres. En los evangelios, Él dijo que hay un solo camino, lo enseñó a Sus discípulos, a las multitudes, a los líderes religiosos y a los oficiales gubernamentales.

“Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, si no por mí”.

UN CAMINO A DIOS

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó  entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

En el principio el Verbo era Dios y se hizo carne. Jesucristo es la palabra viviente de Dios.

Él vino a enseñar Su mensaje, pero los de Su pueblo no le creyeron, y Su gracia nos alcanzó a nosotros los gentiles, y llegamos a ser hijos de Dios por medio de un nuevo nacimiento.

Veremos lo que Jesús le dijo a Nicodemo acerca de ese nuevo nacimiento:

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios […] Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

No encontramos otra manera o forma de entrar en el cielo, hay que nacer de nuevo, de agua y del Espíritu.

¿CÓMO SE NACE DE AGUA?

Siendo bautizado, por inmersión,  en agua invocando Su nombre (Jesús).

“Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”.

¿CÓMO SE NACE DE ESPÍRITU?

“El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado”.

Es una promesa para todo aquel que cree en Él, recibirán el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas. Encontramos que la creencia bíblica es más que un cambio de forma de pensar; también requiere una experiencia bíblica.

LA PALABRA NOS JUZGARÁ

“Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz”.

“Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios”.

Hoy, tal como en los días de Jesús, muchos creen en Él, pero no lo confiesan por miedo de lo que otros piensen o digan.

“El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”.

En respuesta a su temor, Jesús les advierte que Su palabra los juzgará, así que debemos ser cuidadosos de no rechazarla, más bien debemos creerla y obedecerla ¡sin importarnos lo que otros piensen o digan!

LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA DE DIOS A TRAVÉS DE LOS APÓSTOLES

En oración, Jesús declaró que la palabra de Dios era verdad. Después de haber orado por Sus discípulos, también oró por nosotros; y por todos aquellos que iban a creer en Él por la palabra predicada por ellos.

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad […]  Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”.

LA GRAN COMISIÓN

Para indagar cuál iba a ser la palabra de los apóstoles, leamos qué fue lo que Jesús les dijo que proclamaran. En Lucas 24, se descubre el mandamiento.

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén […] He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”. 

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