HAY UN SOLO ESPÍRITU


“Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación”.

La Biblia dice claramente que solamente hay un espíritu.

EL PADRE ES ESPÍRITU.

El Padre es Espíritu. El Espíritu Santo es Espíritu. Por lo tanto, son el mismo espíritu.

“Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros”.

“Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, si no lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo”.

Jesús está diciendo a los discípulos que no se preocuparan de cómo o que hablarían cuando estén delante de la gente. En Mateo, Él dice que el Espíritu del Padre les daría palabras. En Marcos, Jesús dice que el Espíritu Santo se las daría. Ya que únicamente hay un Espíritu, el Espíritu del Padre y el Espíritu Santo es un mismo Espíritu.

EL ESPÍRITU DE CRISTO Y EL ESPÍRITU SANTO SON UN MISMO ESPÍRITU.

“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”.

“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos”.

“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. 

Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, escribió en su primera carta que fue el Espíritu de Cristo el que se movía sobre los profetas del Antiguo Testamento, pero en su segunda carta, él escribió que fue el Espíritu Santo el que inspiró a los profetas. Siendo que hay un solo Espíritu, obviamente son el mismo Espíritu.

EL ESPÍRITU DE CRISTO Y EL ESPÍRITU DEL PADRE SON UN MISMO ESPÍRITU.

“Yo y el Padre uno somos. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios”.

Los judíos lo entendieron al revés. ¡No era que Él, siendo hombre, se hacía Dios, sino que Él, siendo Dios, se hizo en forma de hombre!

JESÚS ES DIOS

  A. Dios fue manifestado en carne

“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria”.

“que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”.

 B. Dios usó Su Palabra para crear el universo.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció”.

“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten”.

 C. ¿Por qué fue necesario que Dios se manifestara en carne? Dios necesitó un cuerpo, porque Él necesitaba sangre. El hombre Cristo Jesús fue el mediador y el sacrificio.

“Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona”.

“Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna”.

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”.

 D. Toda la plenitud de la Deidad habita en Jesucristo.

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”.

“Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.

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