EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO


Cuando empezamos a estudiar el libro de los Hechos, descubrimos que, la promesa del Padre, es el bautismo del Espíritu Santo.

“Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”.

¿CÓMO SE LO RECIBE?

“Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar […] Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”.

La “clave” para recibir el Espíritu Santo es tener fe, creer que es para mí la promesa, para mis hijos, para todos los que están lejos y para cuantos el Señor Nuestro Dios llamare.

Todos estaban en unidad, en un mismo acuerdo, en un mismo sentir. Orando, clamando, glorificando a Dios, es como se lo recibe.

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.

La evidencia de haber recibido el Espíritu Santo es haber hablado en otras lenguas, según el Espíritu te da que hables. Este es el verdadero nacimiento de Espíritu del que habló Jesús en Juan 3:5.

“Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?”.

Como podemos leer, moraban en Jerusalén varones de muchas naciones, y al escuchar este estruendo en el aposento alto, se juntó mucha gente y estaban confusos porque les oían a los galileos hablar en su propia lengua.

“Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto. Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne”.

Para aclarar la pregunta que surgió en ellos, Pedro, apoyado por los demás apóstoles, les predicó el plan original de la salvación:

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.

Notemos que Hechos 2:38 es el cumplimiento de los dos requisitos del nuevo nacimiento descritos en Juan 3:5. ¡Estas dos cosas son necesarias para entrar en el reino de Dios!

PERSONAS QUE OBEDECIERON EL PLAN ORIGINAL DE SALVACIÓN

A continuación mencionaremos algunos testimonios de personajes de la Biblia que nacieron de nuevo del agua y del Espíritu a través del libro de los Hechos:

  1. FELIPE: Predicó a los samaritanos. “Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo […] así que había gran gozo en aquella ciudad. […] Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”.

“…enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo”.

  1. PEDRO: Predicó a los gentiles.

“Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio […] piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre”.

 

COMENTARIO

Hay mucha gente que piensa, que ser bueno con todos y dar una limosna lo es todo, pero Dios le dijo en una visión a Cornelio.  “…envía por Pedro, él te dirá lo que es necesario que hagas” (Hechos 10:3-6)

 

“Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio […] Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro […] él te dirá lo que es necesario que hagas”.

Ahora, Cornelio fue obediente e hizo venir a Simón Pedro:

“Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te he mandado”.

Leamos lo que Dios hizo mientras aún predicaba Pedro:

“De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso”.

“Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús…”.

PABLO BAUTIZÓ A LOS QUE NO HABÍAN SIDO BAUTIZADOS EN ESTE NOMBRE

“Pablo, […] vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres”.

Hemos encontrado que los apóstoles predicaron el siguiente mensaje de salvación:

  • La vida, muerte, sepultura y resurrección de Jesús.
  • El arrepentimiento hacia Dios y creer en el Señor Jesús.
  • El bautismo en agua por inmersión en el nombre de Jesús.
  • El recibir el Espíritu Santo con la señal inicial de hablar en otras lenguas
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